dijous, 7 de juny de 2018

Ejercicios de escritura IX

En el pasado taller leímos un relato de Benito Pérez Galdós que paso a copiar aquí mismo.
El ejercicio consiste en continuar el relato con un final alternativo al original.
Espero que despierte vuestra inspiración. La lectura del mismo relato en el taller no dejó indiferente a nadie.

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En el passat taller vam llegir un relat de Benito Pérez Galdós que passe a copiar ací mateix.
L'exercici de taller consistix a continuar el relat amb un final alternatiu a l'original.
Espere que desperte la vostra inspiració. La lectura del mateix relat al taller no va deixar indiferent ningú.

¿Dónde está mi cabeza?


Benito Pérez Galdós

– I –

Antes de despertar, ofrecióse a mi espíritu el horrible caso en forma de angustiosa
sospecha, como una tristeza hondísima, farsa cruel de mis endiablados nervios que suelen
desmandarse con trágico humorismo. Desperté; no osaba moverme; no tenía valor para
reconocerme y pedir a los sentidos la certificación material de lo que ya tenía en mi alma
todo el valor del conocimiento… Por fin, más pudo la curiosidad que el terror; alargué mi
mano, me toqué, palpé… Imposible exponer mi angustia cuando pasé la mano de un
hombro a otro sin tropezar en nada… El espanto me impedía tocar la parte, no diré
dolorida, pues no sentía dolor alguno… la parte que aquella increíble mutilación dejaba
al descubierto… Por fin, apliqué mis dedos a la vértebra cortada como un troncho de col;
palpé los músculos, los tendones, los coágulos de sangre, todo seco, insensible, tendiendo
a endurecerse ya, como espesa papilla que al contacto del aire se acartona… Metí el dedo
en la tráquea; tosí… metílo también en el esófago, que funcionó automáticamente
queriendo tragármelo… recorrí el circuito de piel de afilado borde… Nada, no cabía
dudar ya. El infalible tacto daba fe de aquel horroso, inaudito hecho. Yo, yo mismo,
reconociéndome vivo, pensante, y hasta en perfecto estado de salud física, no tenía
cabeza.

– II –

Largo rato estuve inmóvil, divagando en penosas imaginaciones. Mi mente, después de
juguetear con todas las ideas posibles, empezó a fijarse en las causas de mi decapitación.
¿Había sido degollado durante la noche por mano de verdugo? Mis nervios no guardaban
reminiscencia del cortante filo de la cuchilla. Busqué en ellos algún rastro de escalofrío
tremendo y fugaz, y no lo encontré. Sin duda mi cabeza había sido separada del tronco
por medio de una preparación anatómica desconocida, y el caso era de robo más que de
asesinato; una sustracción alevosa, consumada por manos hábiles, que me sorprendieron
indefenso, solo y profundamente dormido.
En mi pena y turbación, centellas de esperanza iluminaban a ratos mi ser..
Instintivamente me incorporé en el lecho; miré a todos lados, creyendo encontrar sobre la
mesa de noche, en alguna silla, en el suelo, lo que en rigor de verdad anatómica debía
estar sobre mis hombros, y nada… no la vi. Hasta me aventuré a mirar debajo de la
cama… y tampoco. Confusión igual no tuve en mi vida, ni creo que hombre alguno en
semejante perplejidad se haya visto nunca. El asombro era en mí tan grande como el
terror.
No sé cuánto tiempo pasé en aquella turbación muda y ansiosa. Por fin, se me impuso la
necesidad de llamar, de reunir en torno mío los cuidados domésticos, la amistad, la
ciencia. Lo deseaba y lo temía, y el pensar en la estupefacción de mi criado cuando me
viese, aumentaba extraordinariamente mi ansiedad.
Pero no había más remedio: llamé… Contra lo que yo esperaba, mi ayuda de cámara no
se asombró tanto como yo creía. Nos miramos un rato en silencio.
-Ya ves, Pepe -le dije, procurando que el tono de mi voz atenuase la gravedad de lo que
decía-; ya lo ves, no tengo cabeza.
El pobre viejo me miró con lástima silenciosa; me miró mucho, como expresando lo
irremediable de mi tribulación.
Cuando se apartó de mí, llamado por sus quehaceres, me sentí tan solo, tan abandonado,
que le volví a llamar en tono quejumbroso y aun huraño, diciéndole con cierta acritud:
-Ya podréis ver si está en alguna parte, en el gabinete, en la sala, en la biblioteca… No se
os ocurre nada.
A poco volvió José, y con su afligida cara y su gesto de inmenso desaliento, sin emplear
palabra alguna, díjome que mi cabeza no parecía.

– III –

La mañana avanzaba, y decidí levantarme. Mientras me vestía, la esperanza volvió a
sonreír dentro de mí.
-¡Ah! -pensé- de fijo que mi cabeza está en mi despacho… ¡Vaya, que no habérseme
ocurrido antes!… ¡qué cabeza! Anoche estuve trabajando hasta hora muy avanzada…
¿En qué? No puedo recordarlo fácilmente; pero ello debió de ser mi Discurso-memoria
sobre la Aritmética filosófico-social, o sea, Reducción a fórmulas numéricas de todas las
ciencias metafísicas. Recuerdo haber escrito diez y ocho veces un párrafo de inaudita
profundidad, no logrando en ninguna de ellas expresar con fidelidad mi pensamiento.
Llegué a sentir horriblemente caldeada la región cerebral. Las ideas, hirvientes, se me
salían por ojos y oídos, estallando como burbujas de aire, y llegué a sentir un ardor
irresistible, una obstrucción congestiva que me inquietaron sobremanera…
Y enlazando estas impresiones, vine a recordar claramente un hecho que llevó la
tranquilidad a mi alma. A eso de las tres de la madrugada, horriblemente molestado por
el ardor de mi cerebro y no consiguiendo atenuarlo pasándome la mano por la calva, me
cogí con ambas manos la cabeza, la fui ladeando poquito a poco, como quien saca un
tapón muy apretado, y al fin, con ligerísimo escozor en el cuello… me la quité, y
cuidadosamente la puse sobre la mesa. Sentí un gran alivio, y me acosté tan fresco.

– IV –

Este recuerdo me devolvió la tranquilidad. Sin acabar de vestirme, corrí al despacho.
Casi, casi tocaban al techo los rimeros de libros y papeles que sobre la mesa había.
¡Montones de ciencia, pilas de erudición! Vi la lámpara ahumada, el tintero tan negro por
fuera como por dentro, cuartillas mil llenas de números chiquirritines…, pero la cabeza
no la vi.
Nueva ansiedad. La última esperanza era encontrarla en los cajones de la mesa. Bien
pudo suceder que al guardar el enorme fárrago de apuntes, se quedase la cabeza entre
ellos, como una hoja de papel secante o una cuartilla en blanco. Lo revolví todo, pasé
hoja por hoja, y nada… ¡Tampoco allí!
Salí de mi despacho de puntillas, evitando el ruido, pues no quería que mi familia me
sintiese. Metíme de nuevo en la cama, sumergiéndome en negras meditaciones. ¡Qué
situación, qué conflicto! Por de pronto, ya no podría salir a la calle porque el asombro y
horror de los transeúntes habían de ser nuevo suplicio para mí. En ninguna parte podía
presentar mi decapitada personalidad. La burla en unos, la compasión en otros, la
extrañeza en todos me atormentaría horriblemente. Ya no podría concluir mi Discursomemoria
sobre la Aritmética filosófico-social; ni aun podría tener el consuelo de leer en
la Academia los voluminosos capítulos ya escritos de aquella importante obra. ¡Cómo era
posible que me presentase ante mis dignos compañeros con mutilación tan lastimosa! ¡Ni
cómo pretender que un cuerpo descabezado tuviera dignidad oratoria, ni representación
literaria…! ¡Imposible! Era ya hombre acabado, perdido para siempre.

– V –

La desesperación me sugirió una idea salvadora: consultar al punto el caso con mi amigo
el doctor Miquis, hombre de mucho saber a la moderna, médico filósofo, y, hasta cierto
punto, sacerdotal, porque no hay otro para consolar a los enfermos cuando no puede
curarlos o hacerles creer que sufren menos de lo que sufren.
La resolución de verle me alentó: vestíme a toda prisa. ¡Ay! ¡Qué impresión tan extraña,
cuando al embozarme pasaba mi capa de un hombro a otro, tapando el cuello como
servilleta en plato para que no caigan moscas! Y al salir de mi alcoba, cuya puerta, como
de casa antigua, es de corta alzada, no tuve que inclinarme para salir, según costumbre de
toda mi vida. Salí bien derecho, y aun sobraba un palmo de puerta.
Salí y volví a entrar para cerciorarme de la disminución de mi estatura, y en una de éstas,
redobláronse de tal modo mis ganas de mirarme al espejo, que ya no pude vencer la
tentación, y me fui derecho hasta el armario de luna. Tres veces me acerqué y otras tantas
me detuve, sin valor bastante para verme… Al fin me vi… ¡Horripilante figura! Era yo
como una ánfora jorobada, de corto cuello y asas muy grandes. El corte del pescuezo me
recordaba los modelos en cera o pasta que yo había visto mil veces en Museos
anatómicos.
Mandé traer un coche, porque me aterraba la idea de ser visto en la calle, y de que me
siguieran los chicos, y de ser espanto y chacota de la muchedumbre. Metíme con rápido
movimiento en la berlina. El cochero no advirtió nada, y durante el trayecto nadie se fijó
en mí.
Tuve la suerte de encontrar a Miquis en su despacho, y me recibió con la cortesía
graciosa de costumbre, disimulando con su habilidad profesional el asombro que debí
causarle.
-Ya ves, querido Augusto -le dije, dejándome caer en un sillón-, ya ves lo que me pasa…
-Sí, sí -replicó frotándose las manos y mirándome atentamente-: ya veo, ya… No es cosa
de cuidado.
-¡Que no es cosa de cuidado!
-Quiero decir… Efectos del mal tiempo, de este endiablado viento frío del Este…
-¡El viento frío es la causa de…!
-¿Por qué no?
-El problema, querido Augusto, es saber si me la han cortado violentamente o me la han
sustraído por un procedimiento latroanatómico, que sería grande y pasmosa novedad en
la historia de la malicia humana.
Tan torpe estaba aquel día el agudísimo doctor, que no me comprendía. Al fin,
refiriéndole mis angustias, pareció enterarse, y al punto su ingenio fecundo me sugirió
ideas consoladoras.
-No es tan grave el caso como parece -me dijo- y casi, casi, me atrevo a asegurar que la
encontraremos muy pronto. Ante todo, conviene que te llenes de paciencia y calma. La
cabeza existe. ¿Dónde está? Ése es el problema.
Y dicho esto, echó por aquella boca unas erudiciones tan amenas y unas sabidurías tan
donosas, que me tuvo como encantado más de media hora. Todo ello era muy bonito;
pero no veía yo que por tal camino fuéramos al fin capital de encontrar una cabeza
perdida. Concluyó prohibiéndome en absoluto la continuación de mis trabajos sobre la
Aritmética filosófico-social, y al fin, como quien no dice nada, dejóse caer con una
indicación, en la que al punto reconocí la claridad de su talento.
¿Quién tenía la cabeza? Para despejar esta incógnita convenía que yo examinase en mi
conciencia y en mi memoria todas mis conexiones mundanas y sociales. ¿Qué casas y
círculos frecuentaba yo? ¿A quién trataba con intimidad más o menos constante y
pegajosa? ¿No era público y notorio que mis visitas a la Marquesa viuda de X…
traspasaban, por su frecuencia y duración, los límites a que debe circunscribirse la
cortesía? ¿No podría suceder que en una de aquellas visitas me hubiera dejado la cabeza,
o me la hubieran secuestrado y escondido, como en rehenes que garantizara la próxima
vuelta?
Diome tanta luz esta indicación, y tan contento me puse, y tan claro vi el fin de mi
desdicha, que apenas pude mostrar al conspicuo Doctor mi agradecimiento, y
abrazándole, salí presuroso. Ya no tenía sosiego hasta no personarme en casa de la
Marquesa, a quien tenía por autora de la más pesada broma que mujer alguna pudo
inventar.

– VI –

La esperanza me alentaba. Corrí por las calles, hasta que el cansancio me obligó a
moderar el paso. La gente no reparaba en mi horrible mutilación, o si la veía, no
manifestaba gran asombro. Algunos me miraban como asustados: vi la sorpresa en
muchos semblantes, pero el terror no.
Diome por examinar los escaparates de las tiendas, y para colmo de confusión, nada de
cuanto vi me atraía tanto como las instalaciones de sombreros. Pero estaba de Dios que
una nueva y horripilante sorpresa trastornase mi espíritu, privándome de la alegría que lo
embargaba y sumergiéndome en dudas crueles. En la vitrina de una peluquería elegante
vi…
Era una cabeza de caballero admirablemente peinada, con barba corta, ojos azules, nariz
aguileña… era, en fin, mi cabeza, mi propia y auténtica cabeza… ¡Ah! cuando la vi, la
fuerza de la emoción por poco me priva del conocimiento… Era, era mi cabeza, sin más
diferencia que la perfección del peinado, pues yo apenas tenía cabello que peinar, y
aquella cabeza ostentaba una espléndida peluca.
Ideas contradictorias cruzaron por mi mente. ¿Era? ¿No era? Y si era, ¿cómo había ido a
parar allí? Si no era, ¿cómo explicar el pasmoso parecido? Dábanme ganas de detener a
los transeúntes con estas palabras: «Hágame usted el favor de decirme si es esa mi
cabeza.»
Ocurrióme que debía entrar en la tienda, inquirir, proponer, y por último, comprar la
cabeza a cualquier precio… Pensado y hecho; con trémula mano abrí la puerta y entré…
Dado el primer paso, detúveme cohibido, recelando que mi descabezada presencia
produjese estupor y quizás hilaridad. Pero una mujer hermosa, que de la trastienda salió
risueña y afable, invitóme a sentarme, señalando la más próxima silla con su bonita
mano, en la cual tenía un peine .

FIN



dijous, 24 de maig de 2018

Ejercicios de escritura VIII





   


Esta vez tenéis que escribir un texto --microrelato, relato corto, cuento, poema-- para cualquiera de los títulos que propongo.
També està l'opció d'escriure el text en valencià.


Resultat d'imatges de cucharaEl extraño caso de la cuchara 


    L'estrany cas de la cullera







Un farol cualquiera       


Un fanal qualsevol                                             








La hoja rota


La fulla trencada




Recordad que esto son los títulos, no necesariamente tiene que aparecer esta frase en vuestro relato.
Y tenga la extensión que tenga el relato, incluso el microrelato, intentad que tenga, como siempre, una introducción, el nudo de la historia y un desenlace. 

Actividades para practicar la escritura VII

Dos compañeras de taller, Marisa y Mary, han escrito sus respectivos textos utilizando las palabras que se propusieron en el taller:

IRIDISCENCIA: f. cult. Reflejo de colores distintosgeneralmente como los del arco iris.

SERENDIPIA: Adapt. del ingl. serendipity, y este de Serendip, hoy Sri Lanka, por alus. a la fábula oriental The Three Princes of Serendip 'Los tres príncipes de Serendip'.
1. f. Hallazgo valioso que se produce de manera accidental o casual. El descubrimiento de lapenicilina fue una serendipia.


EFÍMERO: Del gr. bizant. ἐφήμερος ephḗmeros 'de un día'. 1. adj. Pasajero, de corta duración.

EPIFANÍA: Del lat. tardío epiphanīa, y este del gr. ἐπιφάνεια epipháneia.
Escr. con may. inicial en acep. 2.
1. f. Manifestación, aparición o revelación.
2. f. Festividad que celebra la Iglesia católica el día 6 de enero, en conmemoración de la adoración de los Reyes Magos.

LUMINISCENCIA: Del ingl. luminescence, y este de luminescent 'luminiscente' y -ence '-encia'.
1. f. Propiedad que tienen algunos cuerpos de emitir luz sin elevación de temperatura. Laluminiscencia de las luciérnagas.

ARREBOL: 1. m. poét. Color rojo, especialmente el de las nubes iluminadas por los rayos del 
sol; o el del rostro.
2. m. colorete (‖ cosmético).




Cada una tiene su estilo, pero ambos textos son interesantes y por eso los podemos ver aquí. Mary ha escrito un micorrelato de 105 palabras y Marisa una reflexión.

Microrrelato


María se encontraba de cuclillas al borde del acantilado, disfrutando de la iridiscencia del cielo de aquel atardecer. Sabía que su tranquilidad de espíritu sería efímera. Se había cruzado, por la mañana, en el pequeño puerto de pescadores, con Juan... su Juan... su primer novio, después de más de veinte años sin verse. La serendipia del encuentro, horas antes, aún traía un arrebol a sus mejillas.
¿Era ese encuentro la epifanía que necesitaba para tomar las riendas de su maltrecha vida? Mientras se ponía de pie, temblando de frío y de anticipación, la luminiscencia del cielo parecía avalar su determinación. 

                                                                    Mary Timmons

Reflexión


Se podría decir que hoy en día, encontrar una luciérnaga emitiendo esa bellísima luminiscencia es una serendipia.
Prácticamente han desaparecido esos bellísimos insectos que nos encontrábamos en el jardín de casa, emitiendo su efímera luz. Si los cogías se apagaban.
Creo que la desaparición de las especies es otro desastre ecológico que está sufriendo la tierra por la mucha contaminación. También las abejas van a desaparecer, según  pronostican los expertos, y eso supondrá, dicen, la desaparición del ser humano.
Poco a poco, y en los últimos tiempos más velozmente, nuestro planeta está deteriorándose. Aún nos es dado disfrutar de esas puestas de sol maravillosas llenas de iridiscencia, pero no nos engañemos. Hay que hacer algo para salvar la tierra. Si no, viviremos la epifanía de algo horroroso; nuestro mundo destruido, inhabitable. A  nuestros políticos les tendría que aparecer el arrebol en el rostro, para que todos lo notáramos y se les cayera la cara de vergüenza.
Que recapaciten nuestros mandatarios. La economía y el dinero no lo son todo. Además los beneficios de este mal trato a nuestro planeta van a parar en buena medida a los bolsillos de los corruptos.
¡TODO NO VALE!

                                                                           Marisa Falcón
 

dimarts, 8 de maig de 2018

Concursos

Microrrelato

https://www.tregolam.com/concurso/vii-concurso-de-microrrelatos-microconcurso-la-microbiblioteca/
Fecha de Cierre:
 31/05/2018

Poesía

https://www.tregolam.com/concurso/xxxiv-certamen-de-poesias-san-pedro-2018/

Fecha de Cierre:
 28/05/2018

https://www.tregolam.com/concurso/concurso-de-poesia-sweek/

Fecha de Cierre:

 25/06/2018

Cuento, poesía, relato corto

https://www.tregolam.com/concurso/xvi-premios-de-literatura-breve-vila-de-mislata-2018/

Fecha de Cierre:
 11/05/2018


Poetes en el taller

Esta vegada publiquem un poema d'un component del taller.
Jutgeu vosaltres mateixos, la poesia obri tota mena d'interpretacions, encara així no podreu negar que no són sentits i colpidors.

***************
Esta vez publicamos un poema de un componente del taller.
Juzgad vosotros mismos, la poesía abre toda clase de interpretaciones, aún así no podréis negar que no son sentidos i conmovedores.



31/03/2018
Fotografía de Iratxe Ávarez 



Mira como el viento

hace sudar al árbol.

Como supura su savia,

como mueve

sus múltiples brazos.

Esas ramas crucificadas

que un día serán
 
pasto de la hoguera.

Mira como en su tronco

van sumando anillos sus años.


Yo, de mayor,

quiero ser árbol,

quiero ser pino,

alumbrar un día al pastor

sentado al calor

de un vaso de vino.


José Luís Navarré Rozalén

Poetes en el taller

Esta vegada publiquem un poema d'una component del taller.
Jutgeu vosaltres mateixos, la poesia obri tota mena d'interpretacions, encara així no podreu negar que no són sentits i colpidors.

***************
Esta vez publicamos un poema de una componente del taller.
Juzgad vosotros mismos, la poesía abre toda clase de interpretaciones, aún así no podréis negar que no son sentidos i conmovedores.


LA ESPERA
Little Islands Photography


Prepara su cuna
Soñando en silencio
Le cuenta cuentos
Le pinta estrellas

Recitando nanas al alba
Le espera impaciente
El cuerpo le tiembla
Acaricia su vientre

El agua se rompe
Las entrañas se retuercen
Sabanas verdes teñidas de sangre
Un grito en la noche
Un llanto de madrugada

Los cuerpos se encuentran
Le canta nanas
Le pinta estrellas
De besos le cubre
Con amor le viste


Concha Estellés Pascual



I Concurso sobre igualdad de género Alcublas

I CONCURSO BENÉFICO DE RELATO BREVE SOBRE IGUALDAD DE GÉNERO – ALCUBLAS. 


BASES

 1. Podrán participar todas las personas que lo deseen, cualquiera que sea su nacionalidad o residencia. 

2. Cada autora o autor podrá presentar un solo relato. 

3. El relato presentado deberá reunir las siguientes condiciones: 

 El tema deberá seguir una línea relacionada con la mujer, con la lucha por la igualdad de género, con la lacra de la violencia machista, etc. y estará escrito en lengua castellana. 

 Deberá ser un texto inédito, que no se haya presentado en otro certamen y que no tenga comprometidos sus derechos. 

 Se presentará un solo original del relato. Estará escrito con fuente de texto Arial, con un tamaño de 12 puntos y márgenes Normal (2,5 cm superior e inferior y 3 cm izquierda y derecha), los que adjudica Word por defecto. La extensión del relato no superará las tres (3) páginas con interlineado Sencillo. 

4. Se establecen dos categorías: 

 General. 

 Local. A esta categoría podrán presentarse personas directamente relacionadas con la localidad de Alcublas (nacimiento, primera o segunda residencia, ascendencia alcublana o lugar de trabajo). 

5. Para presentarse las y los participantes deberán enviar un correo electrónico con dos documentos. El primer documento deberá contener los siguientes datos personales: nombre, apellidos, título del relato, categoría a la que se presenta, teléfono de contacto y dirección de correo electrónico. En el caso de presentarse en la categoría local deberá hacer constar su relación con la localidad de Alcublas. En el segundo documento se incluirá el relato en sí y su título, y en ningún caso podrá incluir referencias que permitan la identificación de su autora o autor. Ambos documentos se enviarán en un mismo mensaje a la dirección: relatos.alcublas@gmail.com 

6. El plazo de recepción de los relatos finalizará el día 23 de Junio de 2018 a las 17:00. 

7. El jurado estará formado por una representante de la Comisión de Fiestas a la que se le sumarán personas relacionadas con la localidad de Alcublas y el ámbito cultural y literario, siendo su fallo inapelable. Ninguno de los miembros del jurado podrá participar en este certamen. 

8. El fallo del jurado determinará las y los finalistas (ocho de cada categoría), entre estos, el jurado elegirá al ganador de cada categoría y podrá conceder una mención especial en cada categoría por características o peculiaridades que consideren reseñables. Las ganadoras o ganadores serán dados a conocer a través de las redes sociales de la Comisión de Fiestas (Festeros La Trifulca Alcublas) y en la página web del Ayuntamiento de Alcublas (alcublas.es), también será comunicado a las/los concursantes a través del correo electrónico que habrán facilitado en su presentación. 

9. Las ganadoras o ganadores recibirán un diploma y obsequios de la localidad de Alcublas en un acto que tendrá lugar durante la semana de fiestas de Alcublas (del 17 al 27 de agosto). Es condición indispensable asistir a dicho acto o en su defecto delegar en una persona como representante, de lo contrario se entiende que se renuncia al galardón. 

10. Al presentarse, las/los concursantes ceden a la Comisión de Fiestas derechos para una posible publicación de los relatos finalistas con fines benéficos en el ámbito de la igualdad de género. 

11. La participación en este Certamen implica la aceptación y el cumplimiento de todas y cada una de sus bases. La interpretación de dichas bases, así como cualquier otra cuestión relativa al certamen, será competencia del jurado.

dijous, 26 d’abril de 2018

Actividades para practicar la escritura VI

Como quinta actividad he propuesto buscar un título para un texto, tarea a veces complicada; otras veces no, depende del texto o del autor. Algunos escritores plantean el título antes de empezar a escribir el relato o novela; otros no lo tienen claro hasta que no finalizan su escrito. A veces es bueno esperar a terminar de escribir para pensar en una palabra, expresión, frase que podamos utilizar para representar nuestro escrito. 
"La elección de un título siempre es compleja y puede adoptar diversas formas, según sea el género literario (...), la moda imperante en la época en que se escriba o el lector al que vaya dirigido. (...) El título siempre cumple una función apelativa", busca una reacción en el receptor, en este caso los lectores. A continuación varios estilos de título:
- Puede informar sobre el contenido de lo que a continuación va a leerse aludiendo directamente a su contenido:  "Crónica de una muerte anunciada".
- Puede dar solo una pista del contenido con un título simbólico: "La madre naturaleza".
- Se puede recurrir a una metáfora: "De tal palo tal astilla".
- Se puede usar el nombre propio del / de la protagonista: "Lolita".
- O se puede tomar una frase del texto: "Adiós cordera".
En fin, cada uno tiene su técnica, esto son solo propuestas.

Poned un título al siguiente texto:

Entre estalactitas y estalagmitas, telarañas y murciélagos habitaba ¿quién sabe quién?, ¿quién sabe cómo? Lo único que ninguno ignoraba era lo único que hacía. Cada noche salía de la cueva e iba a un lugar apartado y habitado en busca de comida: las sombras. Cada noche, después de haberse dado el gran banquete y haberse agrandado, se metía en l a oscuridad. Cada día se veían menos sombras y más caras tristes de sus dueños. Los habitantes empezaron a llamarle o llamarla, el o la, devorador o devoradora de sombras. A medida que comía aumentaba su tamaño, hasta que un día no pudo entrar en la oscuridad. Estaba desesperado, ¿o desesperada?, intentaba entrar, pero por muchos esfuerzos que hizo no lo consiguió. Llegó la mañana, la luz solar le dio, al momento se deshizo y desapareció. Este fue el fin de ¿quién? 

A.M, 7º EGB,

Extraído del libro: Escribir, un juego literario. Ana Franco. Ed. Alhambra, 1988.

Títulos propuestos en el taller:



El quién ilusorio                                       Si no fuera por él

De luces y sombras                                  El triunfo de Erebo

Hambre                                                  Serendipia



diumenge, 22 d’abril de 2018

Lectures per la igualtat


La imagen puede contener: texto

Coincidint amb la inauguració de la Biblioteca d'Igualtat, algunes companyes del taller, junt als components del taller de Tertúlies Dialògiques, llegiran escrits seleccionats per la tècnic d'igualtat de l'ajuntament.

BIBLIOTECA D'IGUALTAT
Dilluns 23 a les 18.30 h es presenta la Biblioteca d'Igualtat a la Biblioteca Municipal.
Amb lectures de fragments dels llibres per part del grup de Tertúlies literàries dialògiques.

PRESENTACIÓ DEL LLIBRE SOLIDARI
"Treinta mujeres fascinantes en la historia de València"



Especialment he volgut posar ací el text següent per la força que transmet:




Text extret, i traduït al valencià, del llibre “Inflamable (indomable), Diario de una chica en llamas”

Autora: @Srtabebi
Ignició
Portava falda.
Anava caminant, divertida i quasi feliç per aquell carrer estret, just per la vorera dreta, al costat d’un forn que desprenia olor a tarongina.
Portava falda, més o menys 10 cm per damunt del genoll, que em fregava la pell amb cadascuna de les gràcils camallades que feien els meus peus. Feia calor i portava falda perquè era còmoda, perquè tenia el vol exacte i m’encantaven els seus plecs, el color i m’agradava jo mateixa quan me la posava.
Aleshores, un home molt més gran que jo, des de la vorera d’enfront, just quan jo passava, va cridar: «Que faria jo amb eixa faldeta!».
Va ocórrer així; l’home a penes somrient, més prompte seriós, em va cridar: «Que faria jo amb eixa faldeta». I em va mirar amb la certesa d’aquell que sap que pot. Em va mirar amb lascívia i prepotència, amb la mirada del senyor, de l’amo, del primer, de l’autoritat, en la piràmide del poder.
Llavors jo, unflada d’orgull, em vaig plantar en la rajola i em vaig girar. I amb cara de supèrbia, arquejant una cella, vaig alçar la meua veu de “prepúber” i vaig dir ben alt:
«No pots fer res amb ella, perquè ni la dona ni la falda són teues».
Aquell home va emmudir. Vaig observar la seua instantània sorpresa mentre em girava. Quasi la vaig poder sentir mentre començava a caminar pel carrer amb el mateix ímpetu que abans.
Tenia 13 anys. Acabava d’estrenar la meua falda i això va ser tot. En aquell carrer, aquell dia, va succeir allò i alguna cosa més:
Un home va comprendre que els seus improperis sempre havien tingut respostes, encara que no les haguera escoltat mai abans.


Imatge relacionada


“Inflamable (indomable), diario de una chica en llamas”

Autora: @Srtabebi
Ignición

Llevaba falda.
Iba caminando, divertida y casi feliz por aquella calle estrecha, justo en la acera derecha, al lado de una panadería que olía a azahar.
Llevaba falda, aproximadamente diez centímetros más arriba de la rodilla, me rozaba la pantorrilla con cada zancada grácil que daban mis pies. Hacía calor y llevaba falda porque era cómoda, porque tenía el vuelo exacto y me encantaban sus pliegues, su color, yo con ella. Entonces un hombre, mucho más mayor que yo, desde la acera de enfrente justo a mi altura, me gritó: «Lo que haría yo con esa faldita».
Ocurrió así; el hombre apenas sonriente, más bien serio me gritó: «Lo que haría yo con esa faldita». Y me miró, con la certeza del que sabe que puede. Me miró con lascivia y prepotencia, con la mirada del señor, del dueño, del primero, autoridad, en la pirámide de poder.
Entonces yo, henchida de orgullo, me paré en la baldosa y me giré. Y con cara de soberbia, arqueando una de mis cejas, alcé mi voz prepúber y le dije alto: «No puedes hacer nada con ella, porque ni la mujer ni la falda son tuyas».
Aquel hombre enmudeció. Observé su instantánea sorpresa mientras me giraba. Casi pude sentirla mientras volvía a caminar con el mismo ímpetu que antes por la calle.
Tenía trece años. Acababa de estrenar una nueva falda i eso fue todo. En aquella calle aquel día, sucedió aquello y algo más:

Un hombre comprendió que sus improperios siempre habían tenido respuestas aunque no las hubiera escuchado nunca antes. 

dijous, 29 de març de 2018

Actividades para practicar la escritura V

Continuando con los ejercicios para practicar la escritura, os publico aquí los dos grupos de palabras que hemos estado trabajando en el taller. Podéis realizar un escrito, del tipo microrrelato o relato breve, si queréis. Os recomiendo coger solo tres palabras como mucho si lo que vais a escribir es un microrrelato, para que no quede demasiado cargado con palabras de este tipo, tan elaboradas. Ahora bien, si os resulta sencillo, y os gusta, y queréis poner más palabras de la lista, o listas, entonces ¡adelante!

La extensión de los dos tipos de escritos que os he recomendado es la siguiente:

  • para microrrelato, por norma general, entre cinco y doscientas palabras;
  • para relato breve: mínimo 600 palabras, que es aproximadamente una página y media (tamaño folio). Máximo 1000 palabras, que son más o menos dos páginas y media; 750 palabras son aproximadamente dos páginas.
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Primer grupo de palabras

Inmarcesible, elocuencia, inefable, etéreo, melifluo.


Inmarcesible
Del lat. immarcescibĭlis.
1. adj. Que no se puede marchitar.

Elocuencia
Del lat. eloquentia.
1. f. Facultad de hablar o escribir de modo eficaz para deleitar, conmover o 
persuadir.
2. f. Eficacia para persuadir o conmover que tienen las palabras, los gestos o 
ademanes y cualquier otra acción o cosa capaz de dar a entender algo con viveza.
La elocuencia de los  hechos, de las cifras.

Inefable 
Del lat. ineffabĭlis 'indecible'.
1. adj. Que no se puede explicar con palabras.

Etéreo, a
Del lat. aetherĭus, y este del gr. αἰθέριος aithérios.
1. adj. Perteneciente o relativo al éter.
2. adj. poét. Perteneciente o relativo al cielo.
3. adj. poét. Vago, sutil, vaporoso.

Melifluo, flua
Del lat. mellifluus 'que destila miel'.
1. adj. Que tiene miel o es parecido a ella en sus propiedades.
2. adj. Dulce, suave, delicado y tierno en el trato o en la manera de hablar (usado más  en sentido peyorativo)

Fuente: diccionario de la RAE. 

Segundo grupo de palabras

Iridiscencia, serendipia, efímero, epifanía, luminiscencia, arrebol. 

Estas, las buscáis vosotras en el diccionario. 

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Continuant amb els exercicis per a practicar l'escriptura, vos publique ací els dos grups de paraules que hem estat treballant en el taller. Podeu fer un escrit, tipus microrrelat o relat breu, si voleu. Vos recomane agafar tres paraules com a molt si el que aneu a escriure és un microrrelat, per a que no quede massa carregat amb paraules d'aquest tipus, tan elaborades. Ara bé, si vos resulta sencill, i vos agrada, i voleu posar-ne més, aleshores endavant!
L'extensió dels dos tipus d'escrits que vos he recomanat és la següent:

  • per a microrrelat: com a norma, entre 5 i 200 paraules;
  • per a relat breu: mínim 600 paraules, que és aproximadament una página i mitja (un full). Màxim 1000 paraules, que són més o menys dues págines i mitja; 750 paraules són aproximadament dues pàgines.

Primer grup de paraules

Immarcescible, eloqüència, inefable, eteri, mel·liflu. 


Segon grup de paraules

Iridiscència, serendipitat, efímer, epifania, luminiscència, vermellor.

dijous, 8 de març de 2018

NOSOTRAS, la sombra del 27

Para celebrar el Día Internacional de la Mujer este relato de Concha Estellés Pascual.



NOSOTRAS, la sombra del 27 


A esa hora imprecisa en la que el día se confunde con la noche, solitaria como un fantasma, repasa Eduarda las páginas escritas. Satisfecha, por fin, aspira el aire limpio y húmedo del anochecer, un silencio denso invade la estancia. Tras el cristal de los ventanales observa la fina lluvia que bajo la farola de la calle se ve caer. 

Cree percibir el aroma a tierra mojada que anuncia el principio del otoño.
Absorta en su trabajo continúa pasando notas y apuntes de las amarillentas hojas repletas de garabatos, de una pequeña libreta que siempre lleva consigo.
Tiene por costumbre sentarse en un banco de la Alameda y, desde allí, observar con disimulo a las niñeras en sus paseos matutinos y los soldados intentando entablar conversación con ellas; a los niños jugando a la peonza y las niñas con sus muñecas de porcelana.
Pobres niñas ricas, destinadas a tener unas vidas vacías y sumisas,¡se lamenta al verlas! Con un suspiro cierra la sombrilla, saca su libreta cerciorándose de no ser observada y con disimulo toma notas breves, concisas, simples esbozos que le permitan más tarde, en la soledad de su habitación,crear sus historias.
Muchas de ellas no serán las historias que quiere escribir y tampoco llevarán su nombre. ¡Está mal visto!, tendrá que usar el de Adebel, seudónimo bajo el que esconderá su identidad. De otro modo, La Díscola jamás será conocida.
El monótono ruido del teclado de la Remington, vuelve a resonar en el silencio de las cuatro pareces vacías. A penas una mesa con su silla enfrentada a la pared, lejos de los visillos que cubren la ventana, para así no ser vista mientras escribe. Junto a la máquina de escribir, que durante horas resuena sin pausa, un candil con luz cálida que acoja a sus personajes, algunos de ellos con su voz propia le susurran al oído, indicándole el camino que quieren seguir, otros más dóciles le dejan hacer y ella es la que les dirige a su antojo, formando parte poco a poco de esos escenarios que imagina. 
Las horas pasan rápidas envueltas en el monótono sonido del teclado, el cielo grisáceo no deja filtrar el sol del amanecer. Satisfecha al fin aspira el aire limpio y húmedo.
En la palancana de porcelana lava sus manos, cuello y cara, lleva las mismas ropas del día anterior, ¡no importa!, su aspecto serio, recatado y elegante sigue siendo el mismo. 
Sacude su falda ahuecando la enagua, recoloca las orquídeas de su moño y frente al espejo se encasqueta el sombrero. 
Con su texto, La Díscola, en el interior del bolso de mano, sonríe satisfecha al contemplar su imagen, recordando el apodo que reciben las mujeres como ella.
«Las sin sombrero», por aquel acto de rebeldía y atrevimiento al quitarse el sombrero frente a la Puerta del Sol.
Ha sido una época convulsa en la que se han tenido que enfrentar a adversas circunstancias. Nada nuevo en realidad para estas mujeres luchadoras siempre en armas contra un mundo, en un tiempo en el que con delicadeza son ignoradas, sin embargo ellas están decididas a abrir nuevos horizontes.
En su pensamiento todas esas mujeres ilustres sin nombre, invisibles compañeras, arrojadas al desaliento en la lucha por un espacio en el mundo de hombres.
Antes de salir a la calle aspira profundamente una, dos e incluso por tres veces consecutivas, se ajusta el corpiño y con paso firme y rígido cierra la puerta tras de sí, adentrándose en el difícil camino que, orgullosa, se decide a recorrer.

Concha Estellés Pascual

Imagen extraída de aquí

dissabte, 3 de març de 2018

Microrrelat

Hola, ací vos deixe un microrrelat escrit amb les paraules del darrer exercici que vam fer al taller. És un poc més llarg del que vaig recomanar, té un poc més de 200 paraules, finalment. Espere els vostres comentaris, m'agradaria saber que vos ha fet pensar el final del relat. 

Paraules: 


Susceptible, patracol, records, inversemblant, alfàbega, platja, llibertat, font, penetrant.

No era inversemblant que en aquell àtic, cobert d’un polsim susceptible de flotar en qualsevol moment al més mínim sospir exhalat, un record brollara com l’aigua d’una font. Sense cap mena de dubte, aquell record era el que més s’estimava, el més llunyà i, a la vegada, el més proper... perquè encara podia sentir al seu rostre la carícia del suau vent de llevant en aquella platja on, de menuda, passava els estius. Eixe pensament la va transportar fins al balcó on s’abocava cada matí, quan despertava, per retrobar-se amb l’eixida del sol. Aquella intensitat de llum matinera tan especial, i l’aroma penetrant de cada una de les plantes d’alfàbega que la seua iaia hi feia créixer amb tanta cura, li despertaven un sentiment de llibertat que no podia comparar amb cap altra sensació, casi arribava a creure que podria eixir volant d’aquell balcó i contemplar el gran blau matiner, amansat i planer. El vol va acabar en l’àtic. Va fer un sospir, sí, però sigué el ferm colp en cloure aquell voluminós llibre, el causant de la dansa de les partícules amb els primers rajos de sol, uns fils daurats que aconseguien filtrar-se per les escletxes del finestró situat al mig del balcó. Mentre retenia aquelles imatges en la seua ment, va passar els dits pels símbols en relleu gravats en la tapa d’aquell patracol, que tantes voltes la va transportat, en la seua infantesa, quan els seus dits aprenien a observar a través d'aquells símbols. 

Carme Raimundo
Imatge de Pixabay


Hola, aquí os dejo mi microrrelato escrito con las palabras del último ejercicio que hicimos en el taller. Me ha quedado un poco más largo de lo que recomendé, al final tiene un poco más de 200 palabras. Espero vuestros comentarios, me gustaría saber qué os ha hecho pensar el final del relato.
Palabras: 

Susceptible, mamotreto, recuerdos, inverosímil, albahaca, playa, libertad, fuente, penetrante.

No resultaba inverosímil que en aquel desván, cubierto de un fino polvo susceptible de flotar en cualquier momento al más mínimo suspiro exhalado, un recuerdo brotara como agua de la fuente. Sin lugar a dudas, aquel recuerdo era el que más apreciaba, el más lejano y, a la vez, el más cercano… porque todavía podía sentir en su rostro la caricia del suave levante en aquella playa donde, de pequeña, pasaba los veranos. Ese pensamiento la transportó hasta el balcón al que se asomaba cada mañana, cuando despertaba, para reencontrarse con los primeros rayos de sol. Aquella intensidad de luz mañanera tan especial, y el aroma penetrante de cada una de las plantas de albahaca que su abuela hacía crecer con tanto mimo, le despertaban un sentimiento de libertad que no podía comparar con ninguna otra sensación, casi llegaba a creer que podría salir volando de aquel balcón y contemplar el gran azul de la mañana, liso y amansado. El vuelo finalizó en el ático. Emitió un suspiro, sí, pero fue el golpe firme al cerrar aquel voluminoso libro, el causante de la danza de las partículas con los primeros rayos de sol, unos hilos dorados que conseguían filtrarse por las grietas del ventanuco situado en el centro del balcón. Mientras retenía aquellas imágenes en su mente, pasó sus dedos por los símbolos en relieve grabados en la tapa de aquel mamotreto, que tantas veces la transportó, en su niñez, cuando sus dedos aprendían a observar a través de aquellos símbolos.

Carmen Raimundo