dimarts, 4 d’abril de 2017

Recuerdos y anécdotas del camino por la vida

Fragmentos del libro escrito por nuestra compañera de taller Anke Biro-Hatje: Recuerdos y anécdotas del camino por la vida. En el que cuenta, a través de la biografía de su marido, historias de supervivencia durante la Segunda Guerra Mundial, historias de amor, de amor a la familia, a la libertad i a la vida.

(...) me levanté como de costumbre, sobre las cinco de la madrugada. Me preparé un café bien caliente y, mientras lo sorbía, no pude dejar de mirar y acariciar la taza azul, de un tamaño agradable, que se había convertido en algo tan personal. Bebía hoy por última vez en ella. Me preparé dos rebanadas de pan con manteca y mermelada. Cogí el dinero suficiente para el billete del tren y me fui para encontrarme con tres amigos en la estación (...) eché un vistazo alrededor; era todavía de noche, hacía frío, no se veían estrellas. Sin pensar en nada más pisé fuerte la acera, la frente alta rumbo a la libertad, eligiendo la vida, huyendo del olor a muerte y del destrozo de mi ciudad, aún sabiendo que dejaba atrás amigos, familia...
fotografía obtenida de la siguiente web

(...) Cuando cobré mi primer sueldo me compré unos zapatos nuevos. Eran perfectos, sólidos, negros, cómodos, daban calor, eran de piel. Escribí orgulloso a mi madre contándole que sólo hacía falta trabajar un día, incluso un poco menos, para comprarse unos estupendos zapatos (...)

(...) Salvando las distancias, quién puede decir que el trabajo que ensucia las manos no puede ser como una poesía...
Transformar un trozo vulgar de hierro en algo perfecto es muy satisfactorio. Lo coges en tu mano, lo palpas, lo observas, intentas trazar líneas hacia tu corazón, hasta que lo dominas (...) Para mí, conseguir una pieza bonita, equivale a la habilidad y perspicacia de un cantero que sabe, sin dudar, donde dar el golpe preciso; o la de un escultor que logra unas obras perfectas a partir de un bloque de piedra o de un trozo de bronce cualquiera.

¿Existe algún ángel guardián para cada uno? A veces, ya lejos de la juventud, en mi madurez y pensando en todo aquello por lo que he pasado, y en las situaciones que he tenido que afrontar, se me ocurre esta pregunta:
¿Cómo he podido salvarme de tanto peligro, tanto atrevimiento y tantas aventuras?

(...) al abrir la puerta de nuestra casa, no empapamos del olor específico de nuestro nuevo hogar. Era importante, olía a algo grande, extraño, excitante, nuevo, privado... era para disfrutarlo, era lo nuestro y no solamente para pasar unas vacaciones.
Zapato con raíces, de Chema Madoz

(...) y que no pretendan decir que uno sólo es de donde nace. Estamos echando raíces, mi mujer y yo, aquí mismo...


"La vida... depende de la fertilidad del suelo, de la voluntad de uno
y de la espontaneidad del espíritu".

              Anke Biro-Hatje


2 comentaris:

  1. Respostes
    1. Gracias por leerlo y opinar, Julita. Seguro que Anke estará contenta y agradecida de que nos guste.
      Carmen

      Elimina