divendres, 7 d’abril de 2017

Exercici de taller: relat conjunt

Anem a treballar la redacció d'un relat entre tots els components del taller. Començaré posant un paràgraf que iniciarà la història i cada dues setmanes un dels companys de taller continuarà el relat amb la seua aportació, continuant on ho haja deixat el company anterior.
En cada sessió de taller revisarem l'aportació que haja fet el company i la comentarem o rectificarem, si cal, entre tots.
Com que tots els que veniu ara al taller escriviu en castellà, doncs el relat serà en esta llengua. A veure si quan el finalitzem ens animem a traduir-lo al valencià.

Per a començar un fragment cedit per la companya Adolfina.



Fotografia extreta d'ací

Adol:

Nunca pensó que volvería a París pero, después de diez años, allí estaba. Su primera intención cuando se lo propusieron en la empresa fue decir que no. Después de lo pasado creía que no tendría las fuerzas necesarias, pero una voz en su interior le decía “Inés, ya eres una mujer madura y de éxito, debes encontrarte con tus fantasmas y enterrarlos, y que mejor que donde todo empezó”.

París la recibió con un día gris y una niebla baja que imposibilitaba ver bien la ciudad. La Torre Eiffel le pareció abandonada, ya que solo podía verse un cuarto de su estructura. La visión de la torre desde Trocadero siempre la dejaba sin habla, y el recuerdo de su padre comentándole como se construyó la emocionó. Unas lágrimas ligeras, suaves y cálidas bañaron sus mejillas...

Concha:

... que el viento con una tenue caricia le seco. El Sena a lo lejos, tan majestuoso como siempre, parecía querer reclamarla.
Evitó la tentación y girando su rostro dirigió la mirada a un punto lejano, no sólo en la distancia, más bien en el tiempo.
Los recuerdos la sumergían en un dolor casi insoportable con un implacable ir y venir.  Escuchaba la voz de su padre que angustiado le gritaba "¡Huye! ¡Sálvate!"

**********

Marisa:

Su familia emigró a Francia al inicio de la Guerra Civil y, después de muchas vicisitudes, había encontrado acomodo en el país vecino.
Habían vivido bien, aunque añorando España, a la que llevaban en el corazón. Si no hubiera sido por los acontecimientos que sacudieron sus vidas ella nunca hubiera regresado. Pero cuando se constató que estaban siendo vigilados, su padre la obligó a marchar. Sus padres, a pesar del peligro, no querían volver porque estaban convencidos de que sufrirían alguna represalia.

Y ahora, más madura, estaba decidida a hacer lo que fuera necesario para aclarar la muerte de su padre. ¿Fue una venganza política? Hizo algunas averiguaciones y consiguió verificar que el patrimonio de su familia había cambiado de manos.


                                                                **********
(ella puede estar haciendo tiempo mientras espera a Christian durante dos hora o más porque él tiene trabajo)
La voz ronca de Christian pronunciando un francés cerrado la sobresaltó trayéndola de vuelta al aquí y ahora. Era su superior directo en la empresa y había ido en persona a recogerla.
Tiempo habría para zanjar viejas deudas, pensó, arrepintiéndose de haber aceptado regresar. Era consciente de que no había marcha atrás y decidió que, una vez instalada, buscaría al asesino de su padre.



Elisa:

—Hola, soy Christian Verdeguer. Lamento el retraso, el taxista me ha dado una vuelta impresionante.
Inés Dalmau —le dijo mientras le tendía la mano.— No pasa nada, estaba admirando la arquitectura de la Gare de Lyon. Ha pasado tanto tiempo desde que estuve aquí por última vez. ¿Has dicho que te apellidas Verdeguer?
—Sí, soy de origen español como tú. Además, fui al liceo con tu hermano Martín. Según mi padre,  tu padre y él se conocían.
—Ah, entonces seguro que podremos contarnos muchas cosas. Al final todo queda en familia.
—Sí, yo tengo algunas batallitas que contar -comentó Chiristian.

 Los dos rieron con complicidad.
Bueno, Inés, espero que estés contenta de haber vuelto a Francia, tu trabajo en nuestra filial ibérica ha sido fantástico.
—Gracias. Profesionalmente es un reto para mí, el no tener hijos ni marido me ha ayudado a lanzarme. También hay otros factores que me han animado, pero no voy a aburrirte con temas personales...
—Entiendo. No te preocupes, ya habrá tiempo para conocernos mejor. Me imagino que tiene que ver con lo que le pasó a tu padre... ¿Sabes?, nuestros padres huyeron juntos a Francia cuando el gobierno de la República tuvo que salir por piernas de Valencia, estuvieron en Argeles...
— ¿Te refieres al campo de internamiento de refugiados?
—Sí, ¿nunca te lo comentó tu padre?
No, era un hombre muy reservado, yo creo que no quería que su pasado nos marcase, pero su intento fue inútil. Lo único que sé es que mis padres estuvieron separados un tiempo, hasta que se regularizó la estancia de mi padre en Francia y que, mientras tanto, mi madre y yo estuvimos viviendo con unos valencianos. Eran vecinos del pueblo de mi madre, que habían emigrado a Francia años antes de la guerra, pero yo era muy pequeña y no recuerdo nada.  
—Fue horrible. Creo que tal vez mi padre pueda contarte alguna cosa más, si quieres. Vive aquí en París.
— ¿No te importaría que hablase con él? Tampoco quiero entristecer a tu padre removiéndole vivencias que probablemente lleva toda la vida queriendo olvidar.
—Para nada. Mi padre estará encantado de hablar contigo, de hecho da charlas en la Casa de España a los hijos de emigrantes para que sepan lo que pasó durante la Guerra Civil y cómo los españoles colaboraron en la liberación de Francia. A mi padre le encanta hablar. Si te parece organizaré una merienda en su casa y así podréis charlar tranquilamente. ¿Te va bien?
—Me encantaría. Gracias, Christian.

 Inés le sonrió y continuaron su paseo a lo largo de las calles parisinas hasta llegar a la estación de metro de la Place d'Italie, la línea siete les condujo a un tranquilo *banlieue  donde la compañía había alquilado un pequeño apartamento para ella. Christian se paró delante de un portal, sacó unas llaves de su bolsillo con las que abrió la puerta y condujo a Inés hasta el ascensor, donde se despidió de ella no sin antes recordarle que la compañía le daba unos días para acomodarse antes de comenzar a trabajar en sus oficinas centrales. Inés le agradeció la cálida bienvenida que él y la empresa le habían brindado y prometió incorporarse a trabajar en cuanto hubiese hecho algunas gestiones.
  
Al abrir la puerta del piso, le vinieron a la mente imágenes de su oscuro y austero piso de Valencia, situado en el barrio de Velluters, en lo que antaño fue un palacete de una acaudalada familia valenciana dedicada al comercio de la seda y que en la actualidad era hogar de todo tipo de personajes que vagaban sin rumbo por aquella Valencia, que hasta hacía bien poco, había vivido sumida en una posguerra interminable. El piso parisino, pintado en tonos pastel y con mobiliario moderno de líneas rectas y sencillas, luminoso, le transmitió buenas vibraciones. Había tomado la decisión correcta, se sintió por primera vez en muchas semanas tranquila, segura de que todo tenía sentido y si ella estaba allí, era porque algo bueno le esperaba. 

La visión que había acudido a su mente, su padre muerto en las aguas del Sena, mientras caminaba antes del encuentro con Christian, le había hecho fantasear con la idea de unirse a su padre. La idea de lanzarse al río para acabar con tantos años de porqués sin respuesta, ahora se le antojaba estéril. Tenía una misión que cumplir, desvelar la verdad, dignificar a aquellos que ya no podían defenderse, cerrar ese capítulo de su historia familiar.

Ahora debía ponerse en marcha, hacer algunas compras e ir a visitar a su madre y hermano que vivían en Brest desde que a su hermano le dieron plaza como profesor de física en la Universidad. Su madre también se había mudado a la misma ciudad, París le traía demasiados recuerdos.
Pepita:
Deshizo la maleta y lo ordenó todo en el armario. Se puso ropa cómoda y se calzó unas zapatillas, le gustaba caminar cuando viajaba, pisar el asfalto y comer en alguna terraza de cafetería viendo pasar a la gente, así que decidió salir a la calle. Cenó tranquilamente, subió de nuevo al apartamento, vio un rato la televisión y finalmente se durmió.

*************

(podemos situar este pasaje en un momento en el que Inés va en taxi al trabajo o a la estación para ir a visitar a su madre y hermano)

Al pasar por los Champs Elysées, Inés recordó los días en los que ella y su hermano Martín, cuatro años menor, recorrían el trayecto desde su casa a l'école publique. Le venían a la mente imágenes de ellos dos caminando por un paseo muy largo y con árboles enormes a ambos lados, a esa edad todo se veía más grande... recordaba como a veces se entretenían cogiendo castañas o pactaban una carrera para ver quien llegaba al final del paseo. Ella se apiadaba de su hermano y de vez en cuando le dejaba ganar la carrera, él se burlaba de ella y a Inés le encantaba su sonrisa. 

(Este fragmento se puede situar en el día que empieza a trabajar)


A la mañana siguiente no tuvo prisa en levantarse, había quedado con Christian al mediodía, antes de empezar con las reuniones de trabajo después de comer. Se levantó a las nueve, se calzó sus zapatillas y marchó a dar un paseo matutino, para desayunar después en algún café. 

Pensó que por qué no hacer la ruta de su niñez... no estaba muy lejos de aquel banlieue donde le habían buscado apartamento. Y así, poco a poco, fue reviviendo su infancia hasta llegar al edificio de su antigua casa. Se paralizó delante de la puerta, le vinieron todos los recuerdos de golpe: su niñez, sus padres, su hermano de nuevo, sus amigos, su adolescencia... hasta el día en que su padre le comunicó que tenía que regresar a España... 

10 comentaris:

  1. Que el viento con una tenue caricia le seco.
    El Sena, tan majestuoso como siempre, parecía querer reclamarla.
    Evitó la tentación y girando su rostro dirigió la mirada a un punto lejano, no sólo en la distancia, más bien, lo era en el tiempo.
    Los recuerdos la sumergían en un dolor casi insoportable con un implacable ir y venir.
    Escuchaba la voz de su padre que angustiado le gritaba ¡Huye!, ¡Sálvate!
    La voz ronca de Christian, (su superior directo en la empresa) que había ido en persona a recogerla, pronunciando un francés cerrado, la sobre salto trayéndola de vuelta al aquí y ahora.
    Tiempo habría para zanjar viejas deudas. — Pensó—, arrepintiéndose de haber aceptado regresar.
    Era consciente de que no había marcha atrás y decidió que una vez instalada buscaría al asesino de su padre.

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    1. Gracias por tu aportación, Concha. La agrego y la comentaremos en el próximo taller.
      Saludos,
      Carmen

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  2. Hola a todos:
    Hemos estado revisando las tres aportaciones al relato y estos son los detalles más importantes que hay que comentar en el próximo taller:

    -Revisar alguna parte relacionada con la redacción.

    -En las intervenciones hay dos frases señaladas en letra cursiva y color rojo que hay que tener en cuenta, hay que ver si es posible que la protagonista cruce los jardines de Trocadero para ir paseando hacia el Sena, a un puente donde ha quedado con quien la recoge: un puente que esté cerca. Si no puede ser porque es demasiada distancia habrá que cambiar localizaciones. Aquí hay trabajo de documentación geográfica, investigad para solucionar esta parte; todo tiene que concordar.

    -Para que todos tengamos una idea del trasfondo de los personajes y no nos desviemos mucho, hemos creado un eje cronológico para situarlos en el tiempo y espacio:
    * En el 37 la familia de la protagonista huye de España a Francia, durante la Guerra Civil. La protagonista tiene 2 años.
    * En Francia están 30 años; la protagonista vuelve a España en el 67, el padre le dice que huya porque teme por su vida, los están vigilando. Ella decide volver a España, donde tiene familiares. Tiene 32 años.
    * Cuando la protagonista regresa a Francia tiene 42 años; en el año 77.

    No es necesario continuar donde lo dejó el anterior cuando hagamos nuestra intervención, el que quiera que continúe y el que prefiera escribir sobre otro momento de la historia (pasado familiar, trabajo de la protagonista, descripción de la misma, otros personajes que puedan tener papel importante en la historia...) puede hacerlo en su intervención, luego ya se verá en que parte del relato lo introducimos. Pueden hacerse flashbacks en la trama o se pueden reservar ciertas partes para otros momentos de la historia.
    De momento eso es todo, ¡a escribir ! :)

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  3. Buenos días!!
    Pienso que el relato está quedando muy bien.
    No se, si será esa la intención pero, yo pondría lo mío en rojo después de lo de Marisa y antes de lo de Elisa. Pienso que acoplaría mejor.

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    1. Sí, Concha, la idea es esa. Lo vemos en el taller.

      Carmen

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  4. Voy a intentarlo de nuevo.

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  5. Este es el orden de participación en el relato:

    Adolfina
    Concha
    Marisa
    Elisa
    Pepita
    Anke
    Ana Caudet
    Mali
    Lydia
    Julita
    José Luís

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