diumenge, 10 d’agost de 2014

DELIA


No podía evitar pensar en ella tras las treinta intensas jornadas vividas en aquella cueva. La intensa lluvia de los últimos tres días había acabado con la posibilidad de mantener el fuego encendido. El miedo que había oprimido su corazón ante la posibilidad de no verla más había desaparecido. Por fin había dejado de llover, podrían salir a buscar algo que poder llevarse a la boca, ¿algún fruto silvestre? Con el miedo, el hambre, el frío y la humedad metidas en su cuerpo, sus ojos empezaron a ver una tímida luz entrando por sus todavía cerrados parpados. Después de los treinta días juntos en aquel habitáculo frío y oscuro, se habían creado entre ellos unos lazos difíciles de deshacer. Era por eso que estaba seguro que se volverían a encontrar, más tarde o más temprano sucedería.

En aquel momento escucharon un terrible grito, él la rodeó fuertemente con sus brazos y aspiró el perfume de su cabello mojado. Ella temblaba contra su pecho y él sonrió para sí, su plan estaba funcionando.

- Corten!!!! Perfecto. Creo q esta toma es la buena. Corta el agua Bonilla -gritó- que ya estamos todos bastante mojados. 

El director la miró y le guiñó el ojo derecho. 

- Hemos terminado por hoy, mañana, todos aquí a las 6 seis. Bonilla recógelo todo! Este refunfuñó en voz baja, no soportaba a Tortajada, era un buen director pero como persona dejaba mucho que desear. 

La que si que valía la pena era Delia pero seguro que también le gustaba al capullo del director, ese guiño ¿significaba algo? Llevaba días mirando a Delia con ojos de cordero degollado mientras rodaban. Quizás por eso había insistido en rodar la escena con el agua: Delia estaba totalmente empapada y parecía salida de un concurso de camisetas mojadas. Todas las miradas eran para ella, además del guiño picarón de Tortajada.

Él la observaba entreteniéndose en todos los pliegues de su piel, en sus labios entreabiertos húmedos y sensuales, en sus ojos,  mas bien en su mirada que lo atrapaba hipnotizándolo olvidando su guion, despertando con el potente grito de "cooorten".

Delia se fue a su pequeño loft a descansar a la otra parte de la ciudad. Se había percatado de las miradas de Tortajada cosa  que le había perturbado todo el día agradablemente lo que provoco que le costara conciliar el sueño.

Mañana será otro día -pensó- Tortajada y Bonilla seguirán babeando como dos adolescentes a mi paso... Puaj, si supieran la grima que me dan...

Y al despertar se dio cuenta que todo había sido tan solo un sueño. Menos mal, suspiró y se levantó de la cama. Se hizo un té como de costumbre mientras leía las últimas noticias en su tableta. Entonces su móvil que estaba encima de la mesa comenzó a vibrar y una foto de un hombre rubio con ojos azul celeste apareció en toda la pantalla y cuando iba a coger la llamada esta se corto y de inmediato tocaron el timbre de su puerta. Ella se apresuró para abrir pero cuando lo hizo vio que no había nadie, sin embargo había una nota escrita en el suelo la cual decía: "Tu nombre esta marcado por el símbolo de la muerte en la fecha escrita en la lápida prohibida".  

Juan se quitó la casulla agradeciendo el aire del ventilador, las misas en agosto en aquella capilla siempre le provocaban sudores hasta la deshidratación. 

Llevaba algunos años acudiendo a la pequeña capilla de Sant Cristofol, no sabia que era lo que le impulsaba a ello, pero se sentía arrastrada ,como sumida en un profundo sueño, todos los domingos de primero de mes. Estos eran especiales, el sacerdote que había llegado nuevo a la parroquia había renovado la liturgia y eso toda la comunidad lo agradeció. 

- Buenas días Delia -la suave voz de Juan el párroco la saco de sus reflexiones. 
- Buenas días Juan - le respondió Delia. Aquella voz la reconfortaba y la hacia olvidad los malos ratos de agobio del trabajo. Quizá era una de las razones por las que acudía hasta allí de vez en cuando.

Delia se santiguó y abandonó la capilla por la puerta lateral, no sin antes dejar debajo de la Pila Bautismal la nota con las instrucciones para agosto. Temió que la hubieran seguido, pero la mirada tranquilizadora de Juan la serenó. Tenia q volver al trabajo. Pero ¿podría concentrase en su papel o por el contrario se le olvidarían los diálogos? Cada vez que se cruzaran sus miradas debía guardar su secreto.

Aquel espacio era su refugio donde se encontraba en paz consigo misma, donde se paraba el tiempo y nada le podía hacer daño. Sin embargo aquella mañana estaba inquieta, algo no le permitía estar relajada.

Juan era el tercer hijo de un padre viudo, y cuando este murió dejo de herencia a su hijo mayor Pedro el molino; a Lucas el burro y a Juan, que era el menor y el más pobre, le dejó su gato pulgoso. El gato de Juan (que casualmente llevaba botas y tenia un acento andalú y que se le conocía por "El Bola") era utilizado por juan para traficar con cocaína y así sacarse unos ingresos extra. La habitual rutina del gato era ir al puerto los viernes por la noche y allí robar una poca cantidad de droga a los contrabandistas y luego Juan cogía y revendía la cocaína ese mismo sábado en zonas de pecado. Delia sabia esto porque soñaba constantemente con el dichoso gato de Juan pero el sueño de esta noche la despertó muy alterada. 

El barco de su sueño tenia un nombre que le resultaba muy familiar y el contrabandista era Tortajada, pero lo que mas inquietud le provocaba era esa cara con esos cabellos tan rubios y esos ojos tan celeste. Hacia mucho tiempo que Delia tomaba en serio sus sueños, siempre había mensajes ocultos que la protegían y Juan la ayudaba a interpretarlos. Era urgente, debía verlo.

Delia salió de casa en dirección a la capilla, se llevó una sorpresa cuando abrió la puerta y se encontró con el gato de nombre "El bola" el cual le preguntó ¿Dónde va usted tan guapa mi arma? (con su peculiar acento andaluz), Delia no hizo caso y siguió el camino para ver a Juan y comentarle sus sueños.

Encontró a Juan en la sacristía, recogiendo todo después de la misa. Él ya sabía a lo que venía ella y la invitó a sentarse.
- ¿Otro sueño Delia? 
- Pues si - contestó - pero esta vez con un protagonista diferente: un rostro joven de ojos azules y pelo rubio. 
- Representa tu futuro, Delia - respondió Juan. . .

"Que habrá querido decirme realmente. Mi inquietud crece por momentos desearía volver a la cueva y poder retomar aquel momento". Delia era hija de una madre triste. "Mi futuro? No se cual es el mensaje..."

Miro a Juan angustiada pues el sueño había sido muy inquietante y aun seguida confusa y un poco desorientada. Juan le puso la mano en su hombro, la miro a los ojos y le dijo:  Mira dentro de ti, solo tu sabes la respuesta.

Juan se miró al espejo y no podía creer lo que sus ojos veían, era realmente una piltrafa humana y todo por culpa de Delia que lo tenia destrozado por su estresante carácter agrio y descortés. Él necesitaba otra mujer que le diera vida y estaba meditando acerca del tema. Se pondría en forma alimentándose sanamente y por fin sería otra persona, y cortaría por lo sano incluida Delia y sus delirios de grandeza.

La idea había sido inteligente .El jefe lo eligió por su empatía con la gente y porque en sus años infantiles fue monaguillo:

- Juan, la nueva misión te toca a ti. Prepárate para unos meses como rector. Las risas de sus compañeros lo acompañarían toda la vida.

Ahora debía cumplir con su causa, recogió la nota y, mientras miró a su alrededor buscando si era observado, la guardó en el bolsillo de la sotana. A partir de ese momento su vida daría un giro inimaginable, y los feligreses de la parroquia de San Cristofol serian testigos de ello. Estaba realizando su misión fingiendo que era un párroco. Cara a los demás daba el pego pero personalmente estaba cansado de fingir y cansado de ese trabajo como agente secreto...

Llovía. 
Caían las gotas mojando todo lentamente. Su rostro reflejado en el cristal de la ventana mostraba una imagen cansada, arrugada y triste. Ella se preguntaba quien era aquella mujer y en su cabeza surgían multitud de imágenes incomprensibles, no entendía nada y lo entendía todo.Una dulce voz le susurro por detrás poniéndole una mantita sobre sus hombros:

-Delia, se va a enfriar. Tómese la medicación.

Delia giro despacito y vio el rostro angelical de la nueva enfermera del centro psiquiátrico.

Delia es el primer relato de Y-60- Serie Paraules d'Estiu 2014.

4 comentaris:

  1. Grácies per posar-lo Regina.

    Genial! Hi ha moments grans i d'altres on et perds :) però el resultat és sorprenent. Es podria arreglar i treure una bona història.
    Abraçada

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  2. També m'ha agradat molt la història. Tens una gran imaginació i un estil en l'escriptura força creatiu. Tan sols fixa-t'hi una mica en algunes petites errades ortogràfiques i de puntuació (que hi serien fàcilment corregides, per exemple, en el corrector del Word), com en "guión" que porta accent, "cuál" que també t'hi l'has deixat o l'espai que s'ha de deixar just darrere del bell punt i final d'alguna frase. Enhorabona i a seguir "escrivivint", Regina i apreciades companyes de somnis literaris.

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  3. Respostes
    1. Conxa! Ja estàs dins! Molt bé, ara et queda regalar-nos algun dels teus escrits.

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